20.5.05

ENTRE PADRES

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Después de todas mis últimas historias, no abundé en ánimos de mezclarme con mi familia. En realidad, es que no se muy bien cómo encarar mis nuevas noticias. No es fácil decir "voy a ser padre" (y simultáneamente vas a ser abuelo, tío, etc.), cuando uno siquiera tiene esposa y además sabe que no va a poder criar a su hijo. Lo que siento debe ser parecido a lo que manifiestan algunos donadores de esperma que son conscientes de ser padres "a distancia".
Pero lo que más me extraña es la actitud de Carolina, que parece haber enloquecido. Apenas si me habla.
Cada vez que ha sonado el teléfono, temblé al pensar que fuera alguien de mi familia. Hasta que llamó el viejo. Claro, alguna vez tenía que ser.
- Carajo, si no te llamo yo… ¿en qué andás, cachivache?
Papá, llamándome "cachivache" me desarmó. De un plumazo sentí su mano agarrándome fuerte y caminando por la ciudad. Con él, tratando de pasear por Buenos Aires, buscando encontrarnos en la relación perdida de un padre separado y su "hijo de fin de semana".
Cachivache. ¡No me lo decía desde hace tanto tiempo y justo me lo tuvo que decir ahora!
Se me hizo un nudo en la garganta. Si me iba a poner a llorar, mejor que estuviera allí y no del otro lado del teléfono.
- ¿Te puedo llamar dentro de un ratito- le dije tratando de ahogar la congoja.
- Sí, pero ¿estás bien?
- Sí, pero es que…
- Ah, entiendo, seguro que no estás solo…
- Te llamo en un rato… -pude decir antes de cortar y ponerme a llorar.
Recién así, de esa manera, tomé conciencia de que había quedado profundamente solo en una encrucijada personal enrarecida y amarga. Y no porque nadie me exigiera nada: es que estaba, sencillamente, muy solo.
Me terminé de calmar debajo de la ducha. Abrí una cerveza y marqué el número del Loco.
- Disculpame, pa. No ando muy bien. Anímicamente. Es que desde que no nos vemos han pasado cosas que no te conté. Pero ahora se que voy a empezar a contarlas contándotelas a vos.
Desde el otro lado, el silencio del viejo me anunciaba su atención expectante.
- Claro que no son sencillas ni de contar ni de entender: Carolina me abandonó porque ahora vive con otro tipo. Y está embarazada.
- Ah –dijo inteligentemente papá- pero entonces no de vos.
- Ella dice que sí.
- ¿Cómo sabés?
- Me lo aseguró ella.
- ¿Y?
- ¿Te parece poco?
- No, es que aquí no se trata de lo que me parezca a mí sino lo que escucho de vos.
- Es que me pone muy mal saber que voy a tener un hijo que se va a criar entre la turra engañadora de su madre y un ignoto nuevo amante que ella tiene.
De nuevo el silencio de papá del otro lado. Ahora no tan firme, sino espantoso.
Así fue como reapareció –al fin- la clásica veta componedora de Charly El Loco Vitali:
- Bueno: no vas a ser el primer padre separado que tiene un hijo. Habrá formas de lograr que puedas ver y disfrutar de tu hijo.
- Hay algo que se que te va a hacer entender un poco mejor mi angustia. Cuando nos separamos, los padres de Carolina estaban finalizando los trámites para radicarse en España: ellos tienen familia que reside en Valencia. Siempre presionaron bastante a Carolina para que lo hiciera con ellos.
El silencio volvía a hacerme notar las dudas del Loco. Yo me quedaba sin hijo ¡pero él podría tener su primer nieto y no conocerlo nunca! Le tenía fobia siniestra a los vuelos y hasta había perdido trabajos por no querer volar. ¿Quién lograría convencerlo, si llegaba a juntar la plata para el viaje a España, de que tenía que ir en avión durante quince horas para conocer a su nieto?
- Ahora voy entendiendo –dijo, y ya no me quedé definitivamente solo-.
- Loco: ahora se que sentís lo mismo que siento yo.
Percibí como me corrían dos gruesos lagrimones e imaginé que, del otro lado, pasaban cosas parecidas.
- Ay, cachivache, si pudiera ayudarte…
- No se como contar esto, pa… ayudame con la familia. Contalo como lo hacen los padres, onda "el ale es un flor de boludo, mirá que embarazar a esa pituca, yo siempre me imaginé que eso iba a terminar así".
Ahí fue donde se me terminó la caja de pañuelos.
Vitali Senior no eludió –por suerte- la misión de transmitir la data al resto de la familia. A la noche me pasó el feedback:
- Tu madre, como siempre, lo único que pudo hacer fue confundirlo todo: me insinuó muchas y variadas culpas mías en el asunto. Y dijo que te va a llamar ya mismo.
Ni les cuento: decidí no atender el teléfono.
Pero ahora que ya todos saben, voy a empezar a dar la cara.
Creo que voy a empezar con la Tía María.
Y pienso que debería volver a conseguir una novia.
Vitali, Vitali Junior: ahora sí que nadie te entiende.